Literatura

Simplemente Hemingway

  • Ernest Hemingway fue un destacado novelista, cuentista y periodista estadounidense, 
  • Nació el 21 de julio de 1899 en Oak Park, Illinois, y falleció el 2 de julio de 1961 en Ketchum, Idaho.
  • Su intensa producción literaria le valió el Premio Nobel de Literatura en 1954.
  • Su carrera literaria comenzó en serio en París durante los años 20.
  • La vida de Hemingway estuvo llena de aventuras y viajes.

Se cumple otro año de la muerte de Ernest Hemingway, y mas que inmiscuirme en la ola de textos que se centran en las especulaciones sobre su suicidio, quiero centrarme en lo poco que he leído de su obra y en lo que he podido aprender de ello. De los análisis meticulosos y de «altura» ya se encargarán los críticos, yo intentaré hacer un recorrido de lo que para mí ha sido leer parte de su narrativa. 

Lo primero que leí de Hemingway fue El viejo y el mar. Me habían recomendado al autor y aquella novela fue lo único que pude encontrar en las mal llamadas librerías, aquellas papelerías cercanas a una institución educativa, en donde abundan los clásicos que se «estudian» en las clases de Lengua y literatura. 

Aquel libro que leí en una tarde de verano supo conmoverme por la fuerza del espíritu de Santiago, un pescador con mala racha que lucha hasta el final. Una novela que en pocas páginas dice lo preciso y muestra lo necesario. Luego leí Las verdes colinas de África y recuerdo la obsesión del personaje principal por cazar kudus  y ciertos diálogos entretenidos con trasfondo literario. Hasta ahí fue mi primer encuentro con la literatura de Hemingway, que me dejó imágenes y escenas memorables. 

Pasado el tiempo entré a un par de talleres de cuento y en ambos hablamos sobre su «Teoría del iceberg». Que me parece, además de fascinante, desafiante, pues opta por abstenerse a contar todo en un campo en donde facilitar la lectura es la meta. Con dicha teoría consigue  «dar el trabajo al lector de escudriñar el texto». En aquellos talleres leímos El río de los dos corazones y Los asesinos. La teoría del Iceberg en el primero está más clara que nunca, y en Los asesinos, el recurso de crear historias y atmósferas mediante diálogos fue lo que me hizo ratificar el ingenio de Hemingway al crear cuentos. 

Actualmente leo Adiós a las armas para comentarlo en un club de lectura en mi ciudad. Una novela que en su momento supo conmover a una sociedad que sufría los estragos de la Primera Guerra Mundial y que sigue conmoviendo y desafiando a los lectores a indagar en las profundidades de los personajes, en lo que ocultan tras su valor o cobardía.  

Con más obras por leer que leídas, estoy seguro de que al concluirlas seguiré aprendiendo del genio que escribió desde sus experiencias nada ordinarias, que dieron raíz a una escritura que buscaba claridad economizando en las palabras, como el gran periodista que fue. 

 Antes de leer a Hemingway por primera vez, había oído de amigos lectores sobre el hecho de su muerte, su rivalidad con William Faulkner, su participación en varias guerras, la manera en que se quitó la vida, en fin, cuestiones que los artistas y genios nos han puesto de manifiesto siempre. Más allá de querer enfatizar en su estilo de vida o indagar en la causa que lo llevó a tomar su escopeta y quitársela, se debería profundizar en el legado de su obra, que lo ha mantenido vivo de forma literaria; quizá de la forma en que más anheló. Tal vez en su obra encontremos, en la profundidad del iceberg, esa esencia que nos enaltece o nos opaca, y que él y  todos ocultamos.

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