Ahí Vamos, y ya son 20 años

Por Víctor Paladines

Víctor Hugo Paladines

Víctor Hugo Paladines (Piñas, Ecuador) es creador y editor de la Revista Cultural Quinde. Licenciado en Lengua y Literatura, obtuvo el V Concurso de cuento y poesía por el Día Internacional del Libro de la UTPL. Ha publicado cuentos en la revista literaria Loja Grita Arte y colabora activamente con colectivos culturales y espacios de lectura en su ciudad. Entre las hileras de montañas que lo rodean, lee, escribe y sostiene una forma propia de habitar el mundo.

cerati - quinde

Tenía quince años cuando este disco apareció, entonces estaría escuchando Soda y quizá pensando en el mundial de Alemania 2006. Reconozco que no escuché el disco sino seis años después, cuando ya ciertas letras y sonidos me identificaban. Ahí Vamos, un álbum que contiene esa esencia de Soda, luego de los inigualables Bocanada y Siempre es hoy. 

Y ya que mencioné a Soda, es inevitable no hacer un paréntesis para mencionar   la singular «gira» que dio inició el mes pasado, y que el próximo mes, estará en Ecuador. Me refiero a «Ecos», la gira de Soda Stereo «con Gustavo Cerati en holograma» acompañado por Charly Alberti y Zeta Bocio. En lo personal creo que lo que me corresponde disfrutar de su música será de la única manera en que lo hice, desde un reproductor musical. Sin embargo, lo en realidad innegable es aquel anhelo de volver a ver al genio: muchos quieren volver a repetirlo de cualquier forma, y para otros, será una experimentación bastante lejana  del genio que fue y será.

Ahora volvamos al disco en mención. Ahí Vamos tiene trece canciones y casi una hora de sonido del trabajo de Gustavo en su plena completa madurez musical. Era 2006 y aún no sabía que grabaría Fuerza Natural y su vida mantenía el ritmo cotidiano. Cerati creó un álbum con letras profundas, que dejan cavilando, que está ideado para escucharlo a cualquier hora. Su ritmo y sus líneas reveladoras te muestran lugares inhabitados que desconocías, que estaban muy cerca o que siempre estuvieron en ti. Entre sus canciones destacan: «Crimen», «Lago en el cielo», «Jugo de luna», «Uno entre 1000», «Médium», «Otra piel» y «Adiós», cuyas letras las coescribió con su hijo, Benito. Aquel detalle le  otorga valor especial a este disco. Cabe mencionar que junto a su hijo también compuso canciones para otros álbumes como: «Fuerza natural», «Desastre», «Rapto» y «Sal».

Ahí Vamos…gran nombre para un disco. Una expresión para mostrarnos optimistas, que continuamos a pesar de todo, que vamos alegres; que llegaremos… Gueorgi Gospodinov en  Física de la tristeza alude que «Ahí vamos» es una de las respuestas más comunes  a la frecuente pregunta, ¿cómo estás? La expresión sugiere que las cosas no van demasiado bien, pero tampoco están mal, y es mejor pensar que todo va bien.  Y para continuar citando libros, en la obra de Maitena Aboitiz, Cerati en primera persona, encontramos algunos testimonios valiosísimos sobre el proceso creativo de este álbum, los cuales considero oportuno compartirlo con quienes gusten leer esta nota:

Gustavo confiesa que la creación de este álbum fue una guerra entre su parte exigente contra su parte boicoteadora y como esta guerra logró que se creara de forma distinta y hasta poco ortodoxa y que funcione a la perfección. «Y por momentos puede ser acuciante cuando uno necesita digamos avanzar sobre ciertas cosas, sobre todo yo, que me exijo mucho y a veces hay una parte de mí bastante boicoteadora que hace que las cosas las escriba muy sobre el final. Muchas veces las termino en el mismo estudio. La mayoría de las letras que hice para este disco las terminé realmente cuando estaba cantando. Y la verdad es que es un poquito estresante si no estás inspirado como para terminarlas. Los títulos de las canciones, por ejemplo, estaban de antes. Algunos surgieron como nombres de trabajo… A partir de ahí, hago todo el esfuerzo posible por respetar esa idea. El método que utilizo es como una especie de balbuceo donde van apareciendo palabras».

«El álbum está muy enfocado hacia la guitarra, la voz y la forma clásica de la canción: estrofa, estribillo, puente. Lo hice porque quería que el disco tuviera una dirección y no fuera tan heterogéneo como otros. Y eso se conjuga perfecto con el «Ahí vamos». Ahí vamos es un disco de rock, con energía de rock, o sea muy enfocado a la guitarra como comandando un poco el sonido preponderante del disco». Gus, con su sagacidad, logró encontrar aquella dirección por la que tanto se esmeraba en cada disco. Ahí vamos suena brutal. Me es inevitable no decir que me recuerda a Soda, tiene sus matices, aunque no creo para nada haya sido la intención de Gustavo que se notara y mucho menos se parezca. 

Sin duda Bocanada y Siempre es hoy son discos aparte, excelsos, creados para un grupo selecto que se va cultivando con el pasar de la música y entiende de las facetas y matices a los que la música y los cantautores están propensos a experimentar.  «Lo estoy haciendo después de haber hecho Bocanada y Siempre es hoy. Yo nunca me fui del rock. Hay distintos elementos que se van mezclando en mi música, pero el rock siempre estuvo ahí. No quiero ser una sola cosa. Me resisto a serlo y doy pruebas con lo que hago. Soy bastante fan de Queen y también de Led Zeppelin, ambos grupos me resultaron como algo a tener en cuenta desde el punto de vista de la producción».

Hay algo detrás de ciertas canciones que las hace diferentes y conocer estos detalles nos puede explicar el por qué suenan fantástico y son distintas en su totalidad musical. Gustavo nos cuenta: «Lago en el cielo» para mí es la perla del disco, lamentablemente tomo partido por ese tema, a todos uno los quiere, pero esa es una canción que salió así, de una. Es como la canción de amor del disco, aunque tiene algo muy potente sonoramente. «Caravana» es un tema que tenía un desarrollo que no estaba muy claro. Pero vino Samalea y tocó la batería como si fuera Stewart Copeland. Era un tema rápido, pero no estaba la idea previa de hacer algo que recuerde a The Police. «Medium» nace de una visita que hice con mis hijos al Museo Metropolitano, en Nueva York, donde vimos una muestra que representaba en fotografía el trabajo de diferentes médiums. «Adiós», el tema que escribí con Beni, no lo escribimos juntos literalmente. Sin mostrarle nada de lo que yo había escrito, solamente con los títulos de las canciones y un CD con la música, le dije que se escribiera unas letras; él se fue a su cuarto y volvió una hora después con un montón de frases. En el caso de «Adiós», el concepto lo vertió él. Ahí la telepatía fue total.

«Sos el paisaje más soñado» dice una de sus canciones, la profundidad de sus letras nos conduce a replantearnos las formas de despedirnos, de amar, y de recordar; pues somos y seremos recuerdos. Escuchar este álbum nos impregna de lo grato del recuerdo que no daña, de los adioses difíciles de decir; de esas emociones y acciones que nos hacen humanos, que nos hacen aprender del impulso de sentir… Un disco que recoloca y que contagia ese deseo de saber amar, vivir, recordar, y amar; lo digo otra vez porque siempre se nos está olvidando.